Existen muchas maneras de llevar a cabo una OPA, pero sin duda la que vamos a describir aquí se trata de la más común y conocida. “El abrazo del oso” no es más que un juego psicológico entre los directivos de la empresa adquiriente y los directivos de la empresa objetivo. Esta táctica consiste en que los directivos de la empresa adquiriente, sabiendo que la empresa objetivo se negará a someterse a la OPA, lanzan un ultimátum privado a la empresa objetivo puntualizando:
- Que un paquete de control ha sido adquirido.
- El actual equipo directivo de la empresa objetivo puede, o no, ser despedido; ello dependerá de su grado de animadversión contra la OPA.
- Un rápido acuerdo a favor, redundará en una mejora del precio ofertado.
- La directiva tiene entre 12 horas y 36 horas para decidirse antes de que la lucha comience.
Una amenaza de este calibre junto con el miedo de que la operación se haga pública fuerza al equipo directivo de la empresa objetivo a aceptar la venta de la empresa por un buen precio negociado. El “abrazo del oso” supone muchas veces la mejor de las soluciones para la empresa objetivo pues la lucha por la autonomía de la empresa muchas veces se realiza a costa de la pérdida de muchos directivos y mucho dinero.
Esta táctica se puso muy de moda en Estados Unidos en los años 80. En muchas ocasiones los directivos de compañías “golosas”, recibían una llamada el sábado por la tarde mientras disfrutaban de un esplendido fin de semana esquiando con la familia. La falta de medios para contactar con personal de la oficina y la presión de tomar una decisión antes del lunes por la mañana desembocaba en la venta telefónica de la compañía antes del lunes. Téngase en cuenta que el directivo no podía contrastar la toma de un paquete de control con nadie y muchas veces la oferta por la compra suponía un buen “negocio” para el directivo.
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