Posteado por: fretamar en: 13 marzo, 2010
Los componentes épicos que podemos encontrar en las finanzas son realmente interesantes. Y si no, que se lo digan a la gran diversidad de personificaciones que encontramos en las fusyads. Hoy toca hablar del Caballero Blanco o White Knight quien recibe la condición de gran salvador y de héroe en un contexto de adquisición hostil de una compañía.
Pensemos que somos una pequeña empresa que opera en un mercado muy atomizado y con dos grandes compañías que se reparten casi la totalidad del share del mercado entre ellas. El poder que tienen estas grandes corporaciones respecto a la mía es increíblemente superior, y esto se traslada en que soy un objetivo fácil de adquirir puesto que la posibilidades que tengo de defenderme ante una OPA hostil son pequeñas. Así incrementar el valor de mis títulos (en el caso de que mi compañía cotizase en un mercado de valores pequeño) de forma rápida para frenar la compra de mi compañía por parte del “tiburón” resulta insuficiente para ser “comido” por el grande.
Nace aquí el White Knight, una tercera compañía a quien la empresa débil le vende la totalidad o parte de la compañía para evitar ser comido por la gran competidora. Este Caballero Blanco, aparece pues, como gran salvador de la pequeña compañía, arrancándosela de las manos al gran tiburón financiero. Pero, ¿Qué ventajas tiene la existencia de un White Knight en el ámbito empresarial? Por lo general podemos ver que:
1. Se evita que pequeñas compañías sean absorbidas por tiburones financieros. Esto puede dar lugar a Joint Venture´s entre la pequeña compañía y el Caballero Blanco, y por tanto a la creación de nuevas empresas más fuertes y más grandes que antes.
2. La existencia de White Knight´s puede empujar a los tiburones financieros a ofrecer compras más “justas” y evitar el “efecto abuso”. Así, el valor de la oferta hostil puede incrementarse hasta su umbral de rentabilidad.
Tenemos que tener en cuenta también factores negativos de estos agentes, debido a que no toda novela épica resulta tan idílica. En ocasiones estos Caballeros Blancos pueden simplemente tender su mano a las empresas pequeñas siendo en última instancia un lobo con piel de cordero, es decir, un tiburón financiero. Esta estrategia se denomina como Lady Macbeth Strategy, en homenaje a la famosa obra de William Shakespeare.
Posteado por: fretamar en: 11 enero, 2010
Existen muchas maneras de llevar a cabo una OPA, pero sin duda la que vamos a describir aquí se trata de la más común y conocida. “El abrazo del oso” no es más que un juego psicológico entre los directivos de la empresa adquiriente y los directivos de la empresa objetivo. Esta táctica consiste en que los directivos de la empresa adquiriente, sabiendo que la empresa objetivo se negará a someterse a la OPA, lanzan un ultimátum privado a la empresa objetivo puntualizando:
- Que un paquete de control ha sido adquirido.
- El actual equipo directivo de la empresa objetivo puede, o no, ser despedido; ello dependerá de su grado de animadversión contra la OPA.
- Un rápido acuerdo a favor, redundará en una mejora del precio ofertado.
- La directiva tiene entre 12 horas y 36 horas para decidirse antes de que la lucha comience.
Una amenaza de este calibre junto con el miedo de que la operación se haga pública fuerza al equipo directivo de la empresa objetivo a aceptar la venta de la empresa por un buen precio negociado. El “abrazo del oso” supone muchas veces la mejor de las soluciones para la empresa objetivo pues la lucha por la autonomía de la empresa muchas veces se realiza a costa de la pérdida de muchos directivos y mucho dinero.
Esta táctica se puso muy de moda en Estados Unidos en los años 80. En muchas ocasiones los directivos de compañías “golosas”, recibían una llamada el sábado por la tarde mientras disfrutaban de un esplendido fin de semana esquiando con la familia. La falta de medios para contactar con personal de la oficina y la presión de tomar una decisión antes del lunes por la mañana desembocaba en la venta telefónica de la compañía antes del lunes. Téngase en cuenta que el directivo no podía contrastar la toma de un paquete de control con nadie y muchas veces la oferta por la compra suponía un buen “negocio” para el directivo.
Posteado por: fretamar en: 30 noviembre, 2009
En noviembre de 1997 la empresa química Hercules lanzó una OPA para hacerse con el control del grupo británico Allied Colloids, uno de los líderes mundiales de bienes químicos. El Consejo de Administración del grupo británico rechazó una oferta por valor de 1.068 millones de euros. David Farras, primer ejecutivo de Allien manifestó que la propuesta infravaloraba el potencial de la su empresa y que lucharían por defender su negocio.
Esta es tan solo un ejemplo de una operación que muchos de vosotros seguro que conocéis, la OPA u Oferta Pública de Adquisición. Estas operaciones tienden a ser clasificadas como prácticas temerarias, como que un “agresor”, un “coloso” se come a otra compañía. Esto no tiene ningún sentido decirlo, y menos que lo digan los accionistas de la empresa sobre la cual se lanza una OPA, pues éstos van a recibir cantidad de dinero superior a lo que valen sus acciones en el mercado. Esta operación no es más que una empresa lanza una oferta por la compra de un paquete de acciones de la empresa objetivo con el fin de hacerse con el control de la compañía.
Cuando una empresa lanza una OPA hostil sobre otra compañía, lo que pretende en última instancia es forzar al equipo directivo de la empresa objetivo a negociar un rápido acuerdo entre ambas compañías. Pido a los lectores que eliminen de su cabeza a la figura del tiburón financiero de la década de los ochenta como principal agente que lanza una OPA hostil. Véase como ejemplo la OPA hostil que Vodafone lanzó sobre la alemana Mannesmann a comienzos del año 2000 por valor de 194.600 millones de euros.
Tenemos que tener en cuenta en éste preámbulo de las adquisiciones hostiles que los privilegios con los que cuentan actualmente las compañías son excepcionales. Me refiero a los sofisticados sistemas empleados para financiar las adquisiciones de empresas, en los que el alto apalancamiento está a la orden del día.
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